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Sunday, July 22, 2012
Sunday, July 1, 2012
El Corazón Entendido Busca La Sabiduría.
Proverbios 15
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
15:1 La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.
15:2 La lengua de los sabios adornará la sabiduría;
Mas la boca de los necios hablará sandeces.
15:3 Los ojos de Jehová están en todo lugar,
Mirando a los malos y a los buenos.
15:4 La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
15:5 El necio menosprecia el consejo de su padre;
Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente.
15:6 En la casa del justo hay gran provisión;
Pero turbación en las ganancias del impío.
15:7 La boca de los sabios esparce sabiduría;
No así el corazón de los necios.
15:8 El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová;
Mas la oración de los rectos es su gozo.
15:9 Abominación es a Jehová el camino del impío;
Mas él ama al que sigue justicia.
15:10 La reconvención es molesta al que deja el camino;
Y el que aborrece la corrección morirá.
15:11 El Seol y el Abadón están delante de Jehová;
¡Cuánto más los corazones de los hombres!
15:12 El escarnecedor no ama al que le reprende,
Ni se junta con los sabios.
15:13 El corazón alegre hermosea el rostro;
Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.
15:14 El corazón entendido busca la sabiduría;
Mas la boca de los necios se alimenta de necedades.
15:15 Todos los días del afligido son difíciles;
Mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.
15:16 Mejor es lo poco con el temor de Jehová,
Que el gran tesoro donde hay turbación.
15:17 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor,
Que de buey engordado donde hay odio.
15:18 El hombre iracundo promueve contiendas;
Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.
15:19 El camino del perezoso es como seto de espinos;
Mas la vereda de los rectos, como una calzada.
15:20 El hijo sabio alegra al padre;
Mas el hombre necio menosprecia a su madre.
15:21 La necedad es alegría al falto de entendimiento;
Mas el hombre entendido endereza sus pasos.
15:22 Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo;
Mas en la multitud de consejeros se afirman.
15:23 El hombre se alegra con la respuesta de su boca;
Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!
15:24 El camino de la vida es hacia arriba al entendido,
Para apartarse del Seol abajo.
15:25 Jehová asolará la casa de los soberbios;
Pero afirmará la heredad de la viuda.
15:26 Abominación son a Jehová los pensamientos del malo;
Mas las expresiones de los limpios son limpias.
15:27 Alborota su casa el codicioso;
Mas el que aborrece el soborno vivirá.
15:28 El corazón del justo piensa para responder;
Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.
15:29 Jehová está lejos de los impíos;
Pero él oye la oración de los justos.
15:30 La luz de los ojos alegra el corazón,
Y la buena nueva conforta los huesos.
15:31 El oído que escucha las amonestaciones de la vida,
Entre los sabios morará.
15:32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma;
Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.
15:33 El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría;
Y a la honra precede la humildad.
Tuesday, June 5, 2012
Confesión de mis transgresiones.
(Isaías
59)
He
aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha
agravado su oído para oír;
pero
mis iniquidades han hecho división entre yo y mi Dios (YHWH), y mis
pecados han hecho ocultar de mí su rostro para no oírme. Porque mis
manos están contaminadas de sangre, y mis dedos de iniquidad; mis
labios pronuncian mentira, habla maldad mi lengua. No clamo por la
justicia, ni juzgo por la verdad; confío en vanidad, y hablo
vanidades; concibo maldades, y doy a luz iniquidad. Incubo huevos de
áspides, y tejo telas de arañas; el que comiere de sus huevos,
morirá; y si los apretaren, saldrán víboras. Mis telas no servirán
para vestir, ni de mis obras seré cubierto; mis obras son obras de
iniquidad, y obra de rapiña está en mis manos.
Mis
pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente;
mis pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y
quebrantamiento hay en mis caminos. No conocí camino de paz, ni hay
justicia en mis caminos; mis veredas son torcidas; cualquiera que por
ellas fuere, no conocerá paz.
Por
esto se alejó de mí la justicia, y no me alcanzó la rectitud;
espero luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y ando en oscuridad.
Palpo
la pared como ciego, y ando a tientas como sin ojos; tropiezo a
mediodía como de noche; estoy en lugares oscuros como muerto. Gruño
como oso, y gimo lastimeramente como paloma; espero justicia, y no la
hay; salvación, y se alejó de mí. Porque mis rebeliones se han
multiplicado delante de ti, y mis pecados han atestiguado contra mí;
porque conmigo están mis iniquidades, y conozco mis pecados: el
prevaricar y mentir contra YHWH , y el apartarme de en pos de mi
Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón
palabras de mentira.
Y
el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad
tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue
detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo
vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho.
Y
vió que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se
interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.
Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de
salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se
cubrió de celo como de manto, como para vindicación, como para
retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el
pago dará a los de la costa.
Y
temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el
nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río,
mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. Y vendrá
el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en
Jacob, dice Jehová.
Y
este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que
está sobre ti (Isaías), y mis palabras que puse en tu boca, no
faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de
los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.
El pecado que mora en mí.
(Romanos 7: 21-25)
Así que, queriendo yo hacer el
bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según
el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley
en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me
lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
!!Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Viviendo en el Espíritu
(Romanos 8)
Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque
la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley
del pecado y de la muerte.
Sunday, May 27, 2012
Falsas doctrinas y falsos maestros.
Judas 1 Reina-Valera 1960 (2 P. 2.1-17):
1 Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados,
santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo: 2 Misericordia y
paz y amor os sean multiplicados. 3 Amados, por la gran solicitud que
tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido
necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe
que ha sido una vez dada a los santos. 4 Porque algunos hombres han
entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para
esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la
gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro
Señor Jesucristo. 5 Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis
sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto,
después destruyó a los que no creyeron. 6 Y a los ángeles que no
guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha
guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran
día; 7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la
misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios
contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del
fuego eterno. 8 No obstante, de la misma manera también estos soñadores
mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades
superiores. 9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo,
disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir
juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. 10
Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por
naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. 11 !!Ay de
ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en
el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. 12 Estos
son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros
se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por
los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y
desarraigados; 13 fieras ondas del mar, que espuman su propia verguenza;
estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la
oscuridad de las tinieblas. 14 De éstos también profetizó Enoc, séptimo
desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de
millares, 15 para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos
los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de
todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. 16
Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios
deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para
sacar provecho. 17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras
que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán
según sus malvados deseos. 19 Estos son los que causan divisiones; los
sensuales, que no tienen al Espíritu. 20 Pero vosotros, amados,
edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21
conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro
Señor Jesucristo para vida eterna. 22 A algunos que dudan, convencedlos.
23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened
misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su
carne. 24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y
presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.
Los Religiosos y La Ofrenda.
Mateo 15: 1-20 (Marcos 7: 1-23)
Los fariseos y los líderes judíos fueron de Jerusalén, el centro de la autoridad judía, a examinar las actividades de Jesús. Por siglos, desde el retorno de la cautividad de Babilonia, habían agregado cientos de tradiciones religiosas a las leyes de Dios. Los fariseos y los maestros de la ley las consideraban todas de igual importancia. Muchas tradiciones no son malas en sí. Ciertas tradiciones religiosas pueden agregar riqueza y significado a la vida, pero no debemos caer en la trampa de dar por sentado que por el hecho de que nuestras tradiciones hayan sido practicadas por años deben ser promovidas al nivel de sagradas. La ley de Dios nunca cambia y no requiere adiciones. Las tradiciones debieran ayudarnos a comprender mejor las leyes de Dios y no constituirse en leyes en sí mismas.
Esta práctica era conocida como Corbán (literalmente «ofrenda»; véase Marcos 7.11). Cualquier persona que hacía el voto de Corbán entregaba el dinero destinado a mantener a los padres para una causa valiosa, usualmente al templo. Se convirtió en una forma religiosa de marginar a los padres, desviando la responsabilidad de los hijos hacia ellos. En lo exterior sus acciones parecían superiores (daban más dinero para Dios), pero descuidaban el mandato de Dios que requería cuidar de las necesidades de los padres. Estos líderes religiosos pasaban por alto el claro mandato de Dios de honrar a los padres.
El profeta Isaías también criticó a los hipócritas en su tiempo (Isaías 29.13). Jesús aplicó sus palabras a estos líderes religiosos. Cuando aseguramos honrar a Dios mientras nuestros corazones están lejos de Él, nuestra adoración no tiene significado. No es suficiente actuar como religiosos. Nuestras acciones y actitudes deben ser sinceras. Si no lo son, las palabras de Isaías también nos describen.
Los fariseos sabían mucho acerca de Dios pero no conocían a Dios. No es suficiente estudiar acerca de la religión ni tampoco estudiar la Biblia. Hay que responderle a Dios.
Jesús se refería a las regulaciones judías concernientes a la comida y bebida. Estos versículos se podrían parafrasear así: «Uno no se contamina por comer una comida que no ha sido bien inspeccionada o que no haya tenido los requisitos establecidos, sino por lo que uno dice y piensa». Esta declaración ofendió a los fariseos que estaban muy pendientes de lo que el pueblo comía o bebía.
Jesús dijo que debían ignorar a los fariseos porque estaban ciegos a la verdad de Dios. Cualquiera que escuchara sus enseñanzas corría el riesgo de adquirir ceguera espiritual también. No todos los líderes religiosos son buenos líderes cristianos. Asegúrese de que aquellos a quienes escucha y de los cuales aprende sean personas con una buena visión espiritual. Deben enseñar y vivir los principios de la Biblia.
Más tarde, Pedro enfrentaría el asunto de los alimentos prohibidos (véase las notas en 15.11 y Hechos 10.9–15). Luego aprendería también que nada debe ser barrera para proclamar el evangelio a los gentiles (no judíos).
Hacemos todo lo que podemos para mantener nuestra apariencia exterior atractiva, pero lo que está en nuestro corazón es mucho más importante. Lo que seamos por dentro (lo que otros no pueden ver) importa más a Dios. ¿Cómo es usted por dentro? Cuando las personas se convierten a Dios cambian y en su interior son diferentes. Él continuará ayudándoles a que cambien si se lo piden. Dios quiere que procuremos pensamientos y motivaciones sanas, no sólo buena alimentación y ejercicios.
Biblia del Diario Vivir.
Los fariseos y los líderes judíos fueron de Jerusalén, el centro de la autoridad judía, a examinar las actividades de Jesús. Por siglos, desde el retorno de la cautividad de Babilonia, habían agregado cientos de tradiciones religiosas a las leyes de Dios. Los fariseos y los maestros de la ley las consideraban todas de igual importancia. Muchas tradiciones no son malas en sí. Ciertas tradiciones religiosas pueden agregar riqueza y significado a la vida, pero no debemos caer en la trampa de dar por sentado que por el hecho de que nuestras tradiciones hayan sido practicadas por años deben ser promovidas al nivel de sagradas. La ley de Dios nunca cambia y no requiere adiciones. Las tradiciones debieran ayudarnos a comprender mejor las leyes de Dios y no constituirse en leyes en sí mismas.
Esta práctica era conocida como Corbán (literalmente «ofrenda»; véase Marcos 7.11). Cualquier persona que hacía el voto de Corbán entregaba el dinero destinado a mantener a los padres para una causa valiosa, usualmente al templo. Se convirtió en una forma religiosa de marginar a los padres, desviando la responsabilidad de los hijos hacia ellos. En lo exterior sus acciones parecían superiores (daban más dinero para Dios), pero descuidaban el mandato de Dios que requería cuidar de las necesidades de los padres. Estos líderes religiosos pasaban por alto el claro mandato de Dios de honrar a los padres.
El profeta Isaías también criticó a los hipócritas en su tiempo (Isaías 29.13). Jesús aplicó sus palabras a estos líderes religiosos. Cuando aseguramos honrar a Dios mientras nuestros corazones están lejos de Él, nuestra adoración no tiene significado. No es suficiente actuar como religiosos. Nuestras acciones y actitudes deben ser sinceras. Si no lo son, las palabras de Isaías también nos describen.
Los fariseos sabían mucho acerca de Dios pero no conocían a Dios. No es suficiente estudiar acerca de la religión ni tampoco estudiar la Biblia. Hay que responderle a Dios.
Jesús se refería a las regulaciones judías concernientes a la comida y bebida. Estos versículos se podrían parafrasear así: «Uno no se contamina por comer una comida que no ha sido bien inspeccionada o que no haya tenido los requisitos establecidos, sino por lo que uno dice y piensa». Esta declaración ofendió a los fariseos que estaban muy pendientes de lo que el pueblo comía o bebía.
Jesús dijo que debían ignorar a los fariseos porque estaban ciegos a la verdad de Dios. Cualquiera que escuchara sus enseñanzas corría el riesgo de adquirir ceguera espiritual también. No todos los líderes religiosos son buenos líderes cristianos. Asegúrese de que aquellos a quienes escucha y de los cuales aprende sean personas con una buena visión espiritual. Deben enseñar y vivir los principios de la Biblia.
Más tarde, Pedro enfrentaría el asunto de los alimentos prohibidos (véase las notas en 15.11 y Hechos 10.9–15). Luego aprendería también que nada debe ser barrera para proclamar el evangelio a los gentiles (no judíos).
Hacemos todo lo que podemos para mantener nuestra apariencia exterior atractiva, pero lo que está en nuestro corazón es mucho más importante. Lo que seamos por dentro (lo que otros no pueden ver) importa más a Dios. ¿Cómo es usted por dentro? Cuando las personas se convierten a Dios cambian y en su interior son diferentes. Él continuará ayudándoles a que cambien si se lo piden. Dios quiere que procuremos pensamientos y motivaciones sanas, no sólo buena alimentación y ejercicios.
Biblia del Diario Vivir.
Jesús habla de la pureza interior.
Marcos Capítulo 7: 1-23 (Mt. 15.1-20)
(Lo que contamina al hombre)
Los líderes religiosos enviaron investigadores desde su sede en Jerusalén para que observaran a Jesús. No les gustó lo que encontraron, porque Jesús los increpó por guardar la Ley para parecer santos y no para honrar a Dios. El profeta Isaías acusó de lo mismo a los líderes religiosos de sus días (Isaías 29.13). Jesús uso las palabras de Isaías para acusar a esos hombres.
Marcos explicó estos rituales porque escribía a personas que no eran judías. Antes de cada comida, los judíos devotos llevaban a cabo una breve ceremonia, lavándose manos y brazos de cierta manera. Para ellos era un símbolo de que estaban limpios de cualquier contacto que pudieran haber tenido con alguna cosa considerada impura. Jesús dijo que los fariseos estaban equivocados al pensar que serían aceptos a Dios solo porque se lavaban por fuera.
Hipocresía es pretender ser algo que no se es, sin tener intención de serlo. Jesús llamó a los fariseos hipócritas porque adoraban a Dios no porque lo amaran, sino porque les beneficiaba, los hacía parecer santos y fortalecía su posición social en la comunidad. Somos hipócritas si: (1) damos más importancia a la reputación que al carácter, (2) cumplimos con rigor ciertas prácticas religiosas, pero dejamos que nuestros corazones se mantengan lejos de Dios, y (3) destacamos nuestras virtudes y los pecados de los demás.
Los fariseos agregaron cientos de sus reglas y regulaciones insignificantes a las santas leyes de Dios, y trataban de forzar a la gente a que las obedecieran. Decían que conocían la voluntad de Dios para cada detalle de la vida. Los líderes religiosos de hoy en día también tratan de agregar reglas y reglamentos a la Palabra de Dios, con lo que provocan no poca confusión entre los creyentes. Es idolatría pretender que nuestra interpretación de la Palabra de Dios es tan importante como la Palabra de Dios misma. Es sobre todo peligroso fijar parámetros no bíblicos para que otros los cumplan. En lugar de eso busquemos en Cristo la dirección para nuestra conducta y dejemos que Él guíe a los demás en los detalles de sus vidas.
Los fariseos usaban a Dios como excusa para no ayudar a sus familiares, sobre todo a sus padres. Creían que era más importante dar dinero al templo que ayudar a los padres necesitados, no obstante que la Ley de Dios dice específicamente que debemos honrar a padre y madre (Éxodo 20.12) y cuidarlos en sus necesidades (Levítico 25.35–43). (Para una explicación de Corbán, véase la nota a Mateo 15.5–6.) Debemos dar dinero y tiempo a Dios, pero nunca debemos usar a Dios como excusa para dejar de cumplir nuestros deberes. Ayudar a quienes lo necesitan es una de las formas más importantes para honrar a Dios.
¿Nos preocupa más la dieta que el alma? Según interpretaban las leyes sobre la comida (Levítico 11), los judíos creían que podían ser puros delante de Dios por lo que dejaban de comer. Pero Jesús dijo que el pecado comienza en las actitudes y en las intenciones de la persona. No abrogó la ley, sino que pavimentó el camino para el cambio aclarado en Hechos 10.9–29 cuando Dios quitó las restricciones culturales respecto a la comida. Los hechos externos no nos purifican, sino que llegamos a ser puros en lo interior cuando Cristo renueva nuestras mentes y nos conforma a su imagen.
Biblia del Diario Vivir.
(Lo que contamina al hombre)
Los líderes religiosos enviaron investigadores desde su sede en Jerusalén para que observaran a Jesús. No les gustó lo que encontraron, porque Jesús los increpó por guardar la Ley para parecer santos y no para honrar a Dios. El profeta Isaías acusó de lo mismo a los líderes religiosos de sus días (Isaías 29.13). Jesús uso las palabras de Isaías para acusar a esos hombres.
Marcos explicó estos rituales porque escribía a personas que no eran judías. Antes de cada comida, los judíos devotos llevaban a cabo una breve ceremonia, lavándose manos y brazos de cierta manera. Para ellos era un símbolo de que estaban limpios de cualquier contacto que pudieran haber tenido con alguna cosa considerada impura. Jesús dijo que los fariseos estaban equivocados al pensar que serían aceptos a Dios solo porque se lavaban por fuera.
Hipocresía es pretender ser algo que no se es, sin tener intención de serlo. Jesús llamó a los fariseos hipócritas porque adoraban a Dios no porque lo amaran, sino porque les beneficiaba, los hacía parecer santos y fortalecía su posición social en la comunidad. Somos hipócritas si: (1) damos más importancia a la reputación que al carácter, (2) cumplimos con rigor ciertas prácticas religiosas, pero dejamos que nuestros corazones se mantengan lejos de Dios, y (3) destacamos nuestras virtudes y los pecados de los demás.
Los fariseos agregaron cientos de sus reglas y regulaciones insignificantes a las santas leyes de Dios, y trataban de forzar a la gente a que las obedecieran. Decían que conocían la voluntad de Dios para cada detalle de la vida. Los líderes religiosos de hoy en día también tratan de agregar reglas y reglamentos a la Palabra de Dios, con lo que provocan no poca confusión entre los creyentes. Es idolatría pretender que nuestra interpretación de la Palabra de Dios es tan importante como la Palabra de Dios misma. Es sobre todo peligroso fijar parámetros no bíblicos para que otros los cumplan. En lugar de eso busquemos en Cristo la dirección para nuestra conducta y dejemos que Él guíe a los demás en los detalles de sus vidas.
Los fariseos usaban a Dios como excusa para no ayudar a sus familiares, sobre todo a sus padres. Creían que era más importante dar dinero al templo que ayudar a los padres necesitados, no obstante que la Ley de Dios dice específicamente que debemos honrar a padre y madre (Éxodo 20.12) y cuidarlos en sus necesidades (Levítico 25.35–43). (Para una explicación de Corbán, véase la nota a Mateo 15.5–6.) Debemos dar dinero y tiempo a Dios, pero nunca debemos usar a Dios como excusa para dejar de cumplir nuestros deberes. Ayudar a quienes lo necesitan es una de las formas más importantes para honrar a Dios.
¿Nos preocupa más la dieta que el alma? Según interpretaban las leyes sobre la comida (Levítico 11), los judíos creían que podían ser puros delante de Dios por lo que dejaban de comer. Pero Jesús dijo que el pecado comienza en las actitudes y en las intenciones de la persona. No abrogó la ley, sino que pavimentó el camino para el cambio aclarado en Hechos 10.9–29 cuando Dios quitó las restricciones culturales respecto a la comida. Los hechos externos no nos purifican, sino que llegamos a ser puros en lo interior cuando Cristo renueva nuestras mentes y nos conforma a su imagen.
Biblia del Diario Vivir.
JUDAS ISCARIOTE: El Traidor.
Es fácil pasar por alto el hecho de que Jesús eligió a Judas para ser discípulo. También es posible que nos olvidemos que si bien Judas traicionó a Jesús, todos los discípulos lo abandonaron. Como los demás discípulos, Judas sufría de una persistente incapacidad de comprender la misión de Jesús. Esperaban que Jesús pusiera en acción los derechos políticos. Cuando Él hablaba de morir, sentían diversos grados de ira, temor y desilusión. No entendían por qué Jesús los escogió si su misión estaba condenada al fracaso.
No conocemos la exacta motivación de la traición de Judas. Lo que sí está claro es que Judas permitió que sus deseos lo pusieran en una posición en que Satanás pudiera manipularlo. Recibiría una paga por entregar a Jesús a los líderes religiosos. Identificaría a Jesús ante los guardias en el oscuro huerto de Getsemaní. Es posible que su intención fuera obligar a Jesús a decidirse. ¿Iba o no a rebelarse contra Roma y a establecer un nuevo gobierno político?
Cualquiera que haya sido su plan, Judas se dio cuenta que no le gustaba el rumbo que tomaban las cosas. Trató de reparar el mal que hizo devolviendo el dinero a los sacerdotes, pero ya era demasiado tarde. Las ruedas del plan soberano de Dios estaban en movimiento. Cuán lamentable es que Judas haya finalizado su vida sin experimentar el don de la reconciliación que Dios pudo haberle dado mediante Cristo Jesús. Las reacciones de la gente hacia Judas siempre han sido mixtas. Mientras algunos lo aborrecen fervientemente por su traición, otros lo compadecen porque no se daba cuenta de lo que hacía. Unos pocos han tratado de hacerlo un héroe por la parte que tuvo en poner fin a la misión de Jesús en la tierra. Otros dudan de la justicia de Dios al permitir a un hombre llevar tal culpa. Aunque hay muchos sentimientos hacia Judas, es necesario tomar en cuenta algunos otros hechos. Por su propia decisión Judas traicionó al Hijo de Dios poniéndolo en las manos de los soldados romanos (Lucas 22.48). Fue un ladrón (Juan 12.6). Jesús sabía que la vida de maldad de Judas no cambiaría (Juan 6.70). La traición de Judas fue parte del plan soberano de Dios (Salmo 41.9; Zacarías 11.12, 13; Mateo 20.18; 26.20–25; Hechos 1.16, 20).
Al traicionar a Jesús, Judas cometió el más grande error en la historia. Pero aunque Jesús sabía que Judas lo traicionaría, eso no significa que Judas fue un muñeco de la voluntad de Dios. Fue Judas el que tomó la decisión. Dios sabía cuál sería su elección y lo confirmó. Judas no perdió su relación con Jesús, más bien nunca llegó a ponerlo en primer lugar. Se le conoce con el nombre de «hijo de perdición» (Juan 17.12) porque no alcanzó la salvación. Judas nos haría un favor si nos hiciera pensar una segunda vez acerca de nuestro compromiso con Dios y la presencia de su Espíritu en nosotros. ¿Somos verdaderos discípulos y seguidores de Jesús o imparciales no comprometidos? Podemos escoger la desesperación y la muerte, o podemos optar por el arrepentimiento, el perdón, la esperanza y la vida eterna. La traición de Judas envió a Jesús a la cruz para garantizar esa segunda elección, nuestra única oportunidad.
¿Aceptaremos su don gratuito o lo traicionaremos como Judas?
Puntos fuertes y logros:
• Fue uno de los doce discípulos escogidos; el único que no era galileo
• Guardaba la bolsa del dinero para los gastos del grupo
• Fue capaz de reconocer el mal que hizo al traicionar a Jesús
Debilidades y errores:
• Era ambicioso (Juan 12.6)
• Traicionó a Jesús
• Se suicidó en vez de buscar el perdón
Lecciones de su vida:
• Los planes y motivos malos permiten que Satanás nos use en cosas peores
• Las consecuencias del mal son tan devastadoras que aun las pequeñas mentiras y errores tienen serios resultados
• Los planes de Dios y sus propósitos obran aun en las peores situaciones
Datos generales:
• Dónde: Quizás de la aldea de Queriot
• Ocupación: Discípulo de Jesús
• Familiares: Padre: Simón.
• Contemporáneos: Jesús, Pilato, Herodes, los once discípulos
Versículos clave:
«Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce, y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría» (Lucas 22.3, 4).
La historia de Judas se relata en los Evangelios. También se menciona en Hechos 1.18, 19.
Biblia del Diario Vivir
No conocemos la exacta motivación de la traición de Judas. Lo que sí está claro es que Judas permitió que sus deseos lo pusieran en una posición en que Satanás pudiera manipularlo. Recibiría una paga por entregar a Jesús a los líderes religiosos. Identificaría a Jesús ante los guardias en el oscuro huerto de Getsemaní. Es posible que su intención fuera obligar a Jesús a decidirse. ¿Iba o no a rebelarse contra Roma y a establecer un nuevo gobierno político?
Cualquiera que haya sido su plan, Judas se dio cuenta que no le gustaba el rumbo que tomaban las cosas. Trató de reparar el mal que hizo devolviendo el dinero a los sacerdotes, pero ya era demasiado tarde. Las ruedas del plan soberano de Dios estaban en movimiento. Cuán lamentable es que Judas haya finalizado su vida sin experimentar el don de la reconciliación que Dios pudo haberle dado mediante Cristo Jesús. Las reacciones de la gente hacia Judas siempre han sido mixtas. Mientras algunos lo aborrecen fervientemente por su traición, otros lo compadecen porque no se daba cuenta de lo que hacía. Unos pocos han tratado de hacerlo un héroe por la parte que tuvo en poner fin a la misión de Jesús en la tierra. Otros dudan de la justicia de Dios al permitir a un hombre llevar tal culpa. Aunque hay muchos sentimientos hacia Judas, es necesario tomar en cuenta algunos otros hechos. Por su propia decisión Judas traicionó al Hijo de Dios poniéndolo en las manos de los soldados romanos (Lucas 22.48). Fue un ladrón (Juan 12.6). Jesús sabía que la vida de maldad de Judas no cambiaría (Juan 6.70). La traición de Judas fue parte del plan soberano de Dios (Salmo 41.9; Zacarías 11.12, 13; Mateo 20.18; 26.20–25; Hechos 1.16, 20).
Al traicionar a Jesús, Judas cometió el más grande error en la historia. Pero aunque Jesús sabía que Judas lo traicionaría, eso no significa que Judas fue un muñeco de la voluntad de Dios. Fue Judas el que tomó la decisión. Dios sabía cuál sería su elección y lo confirmó. Judas no perdió su relación con Jesús, más bien nunca llegó a ponerlo en primer lugar. Se le conoce con el nombre de «hijo de perdición» (Juan 17.12) porque no alcanzó la salvación. Judas nos haría un favor si nos hiciera pensar una segunda vez acerca de nuestro compromiso con Dios y la presencia de su Espíritu en nosotros. ¿Somos verdaderos discípulos y seguidores de Jesús o imparciales no comprometidos? Podemos escoger la desesperación y la muerte, o podemos optar por el arrepentimiento, el perdón, la esperanza y la vida eterna. La traición de Judas envió a Jesús a la cruz para garantizar esa segunda elección, nuestra única oportunidad.
¿Aceptaremos su don gratuito o lo traicionaremos como Judas?
Puntos fuertes y logros:
• Fue uno de los doce discípulos escogidos; el único que no era galileo
• Guardaba la bolsa del dinero para los gastos del grupo
• Fue capaz de reconocer el mal que hizo al traicionar a Jesús
Debilidades y errores:
• Era ambicioso (Juan 12.6)
• Traicionó a Jesús
• Se suicidó en vez de buscar el perdón
Lecciones de su vida:
• Los planes y motivos malos permiten que Satanás nos use en cosas peores
• Las consecuencias del mal son tan devastadoras que aun las pequeñas mentiras y errores tienen serios resultados
• Los planes de Dios y sus propósitos obran aun en las peores situaciones
Datos generales:
• Dónde: Quizás de la aldea de Queriot
• Ocupación: Discípulo de Jesús
• Familiares: Padre: Simón.
• Contemporáneos: Jesús, Pilato, Herodes, los once discípulos
Versículos clave:
«Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce, y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría» (Lucas 22.3, 4).
La historia de Judas se relata en los Evangelios. También se menciona en Hechos 1.18, 19.
Biblia del Diario Vivir
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